Pesca en Menorca: de la infancia en las rocas a la pesca nocturna con amigos en Mahón

Por Digital Menorca

👉 Pesca en Menorca: de la infancia en las rocas a la pesca nocturna con amigos en Mahón

Siempre hay alguien que te descoloca. Esa persona que aparece sin avisar, te saca de tu zona de confort y, de paso, te lía con planes imposibles de rechazar. Curiosamente, son también las que más te gustan… y las que más te incomodan. Así es Pedro, de Mahón: ese amigo al que busco y evito a partes iguales.

Esta vez le veo venir sin su fiel compañero de aventuras: su hijo. Pero basta con ver su sonrisa para saber que el café en su sitio de siempre… y un plan, están garantizados.

—¡Nos vamos de pesca! —me suelta, sin anestesia.
Y claro… ahí ya me tiene.

Cebo casero: quesitos, pan Bimbo y harina

He de reconocer que llevo mil años sin ir a pescar. Pero en cuanto lo dice, mi cabeza hace “clic” y me lleva directo a la infancia. A aquellas tardes en las rocas, entre Santandria y Cala Blanca, con mis tíos —especialmente mi tío Antonio y Xiscu—.
La receta era digna de estrella Michelin… si el jurado fueran peces: quesitos, pan Bimbo y harina. Todo bien mezclado hasta conseguir una masa tipo plastilina. Sencillo, ¿verdad?

Mis tíos tenían unas cañas de madera, flexibles, desmontables en tramos. Les poníamos un suro, un anzuelo y un pequeño plomo… y listo. No habría más de 2.000 pesetas en material. Barato, resistente y, lo mejor, inmune a la sal.

También llevábamos pan duro, una cesta de mimbre con repuestos y un cubo. Bajábamos cerca del mar cuando estaba un poco agitado —según mi tío, para que las obladas no nos vieran… gracias a la espuma de las olas, que cosas…

Calzado técnico: las abarcas 

Y ahí estábamos: primos, hermanos y sobrinos, con nuestro “calzado técnico” para rocas —las abarcas—, sin móviles, sin prisas, sin nada… salvo risas, discusiones y esa emoción de lanzar el pan duro al agua. Saltábamos de alegría cada vez que picaba algo. Y, por supuesto, esos bocadillos de sobrasada frita… benditos dias.

Así que, sinceramente, ¿cómo voy a negarme a un plan así?

Pero claro, Pedro juega en otra liga. Me explica que lo suyo —y lo de su hijo— es pesca de fondo: cañas largas de fibra, carretes profesionales, montajes con cuatro o cinco anzuelos, grandes plomos capaces de lanzar el cebo a cientos de metros… Aquí ya hablamos de palabras mayores. De caragolins, cucs como cebos y técnica.

Nos vamos de pesca

Entonces llega la pregunta:

—¿Te vienes a pescar de noche desde la playa? ¿O prefieres roca al amanecer o al atardecer?

Y empieza a soltar nombres de peces: Mabres, Pedaç (con calamar como cebo), Esparralls, doncellas, vaques, serranos (con cucs como cebo)…

Como veis, las posibilidades son muchas. Demasiadas, diría yo. Esto no es un plan… es un planazo.
Eso sí, primer requisito: sacarse la licencia de pesca.

Yo, por mi parte, ya os contaré en qué acaba todo esto… si vuelvo al humilde arte del suro o si me paso al “lado premium” de Pedro o a la pesca en barca o la del calamar o la submarina….Menorca es mucha Menorca…no crees?

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