Ruta por los faros de Menorca en coche: una vuelta a la isla siguiendo su luz
Hay muchas maneras de conocer Menorca, desde Digital Menorca Ocio creemos que pocas tan especiales como seguir sus faros. Son los guardianes de una costa marcada durante siglos por naufragios, temporales, tramontanas y navegantes que necesitaban encontrar el camino de regreso a puerto.
En Digital Menorca te proponemos una ruta por los faros de Menorca en coche (pronto una en bicicleta) que comienza en el aeropuerto de Mahón y termina en el Hotel Port Mahón. En el camino conoceremos los siete faros principales de la isla, aunque en dos de ellos tendremos que conformarnos con contemplarlos desde la distancia.
La ruta completa requiere una jornada larga si queremos hacerla seguida, por lo que recomendamos salir temprano y disfrutar de cada parada sin prisas.
1. Faro de Favàritx: el paisaje que parece de otro planeta
Desde el aeropuerto ponemos rumbo al noreste para entrar en el entorno del Parque Natural de s’Albufera des Grau. Allí aparece uno de los grandes protagonistas de Menorca: el Faro de Favàritx.
Inaugurado en 1922, fue construido para reforzar la iluminación de una costa especialmente peligrosa. Su característica torre blanca, atravesada por una espiral negra, contrasta con las oscuras rocas de pizarra que lo rodean.
Aparcamiento: en temporada turística el acceso de vehículos puede estar regulado y existen zonas habilitadas desde las que continuar a pie. Conviene comprobar las condiciones antes de salir.
Visita: el entorno exterior es gratuito. No es un faro abierto habitualmente al público por dentro.
Servicios: no hay restaurante ni cafetería junto al faro. Mejor llevar agua.

2. Faro de Cavalleria: donde Menorca mira hacia la Tramontana
Continuamos hacia el norte hasta llegar al Faro de Cavalleria, que pertenece a Mercadal, inaugurado en 1857. Es el faro más antiguo de Menorca que continúa en funcionamiento y se levantó después de siglos de naufragios en esta costa. Desde sus acantilados, situados a más de 90 metros sobre el mar, la panorámica es espectacular.
Aquí encontramos una de las visitas más interesantes de toda la ruta: el edificio anexo alberga el Centro de Interpretación de los Faros de Menorca, cuya apertura depende de la temporada y de los horarios vigentes.
Aparcamiento: hay aparcamiento próximo y el acceso es sencillo, aunque la carretera final es estrecha.
Interior: la torre no se visita, pero sí podemos acceder al centro de interpretación cuando está abierto.
Comida: hay cafetería y lavabos.
3. Faro de Punta Nati: una luz marcada por una tragedia
La siguiente parada nos lleva hasta el paisaje seco y casi lunar de Ciutadella. Estamos en Punta Nati, donde el faro comenzó a funcionar en 1913 después del terrible naufragio del buque francés Général Chanzy en 1910, tragedia en la que solo sobrevivió una persona.
Es uno de los lugares más emocionantes para contemplar el atardecer.
Aparcamiento: existe una zona habilitada, pero en determinados momentos del año pueden establecerse restricciones y transporte lanzadera.
Visita: exterior gratuita; la torre no está abierta al público.
Consejo: lleva calzado cómodo. El paisaje es espectacular, pero el terreno es pedregoso y muy expuesto al viento.

4. Sa Farola: la bienvenida marítima a Ciutadella
Entramos ahora en una Menorca mucho más urbana. El Faro de Sa Farola, también conocido como Faro de Ciutadella, fue inaugurado en 1863 y fue diseñado por el ingeniero Emili Pou. Su torre mide unos 13 metros y fue el primer faro de Menorca que incorporó iluminación eléctrica.
Se encuentra junto al paseo marítimo que conduce hacia Cala en Blanes, por lo que es perfecto para combinar la visita con un paseo.
Aparcamiento: más sencillo que en los faros del norte, aunque depende de la disponibilidad de las calles próximas.
Visita: no se puede acceder libremente al interior.
Servicios: hay numerosos bares y restaurantes en Ciutadella y Cala en Blanes.
5. Faro de Cap d’Artrutx: el gran balcón sobre Mallorca
Seguimos hacia el extremo suroeste para llegar al Faro de Cap d’Artrutx, inaugurado en 1859. Su torre, elevada posteriormente para aumentar su alcance, es una de las siluetas más reconocibles de Menorca.
Aquí la visita puede convertirse en una auténtica experiencia gastronómica: junto al faro funciona actualmente un restaurante y una zona Sunset Bar con vistas al Mediterráneo.
Aparcamiento: relativamente fácil en la zona urbanizada.
Visita interior: la torre no está abierta al público.
Restaurante: sí, con vistas al mar. Para cenar se recomienda reservar, especialmente al atardecer. Artrutx Sea Club Menorca

6. Faro de la Illa de l’Aire: el único al que llegaremos por mar
Regresamos hacia el sureste hasta Punta Prima. Frente a la playa aparece, perfectamente reconocible en el horizonte, el Faro de la Illa de l’Aire.
Fue proyectado también por Emili Pou y se inauguró en 1860. Durante muchos años fue uno de los faros más altos de Baleares y su escalera de caracol llegó a contar con 165 peldaños.
Aquí está la excepción de nuestra ruta: no podemos llegar en coche hasta el faro. La Illa de l’Aire es un islote y el acceso se realiza por mar. El faro no está abierto al público.
La mejor opción es aparcar en Punta Prima, acercarse a la playa y contemplarlo desde tierra.
Coste: contemplarlo desde Punta Prima es gratuito.
Servicios: Punta Prima cuenta con bares y restaurantes.
7. Faro de Sant Carles: el faro escondido del puerto de Mahón
La última parada nos devuelve prácticamente al punto de partida. En la bocana del puerto de Mahón se encuentra el Faro de Sant Carles.
El primer faro se inauguró en 1852, pero su ubicación junto a las instalaciones militares provocó problemas: durante las prácticas de tiro los proyectiles podían alcanzar las dependencias del farero. Finalmente fue apagado en 1912 y el edificio original se derribó en 1917.
La torre que vemos actualmente se encuentra en una zona militar y no es accesible al público. Podemos contemplarla desde Cala Sant Esteve o desde el entorno del puerto, y también desde una embarcación.

Final de la ruta: Hotel Port Mahón
Después de completar nuestra vuelta por la isla ponemos rumbo al Hotel Port Mahón. Llegamos cansados, pero con una sensación difícil de explicar: durante el día hemos seguido las luces que durante más de un siglo han acompañado a los navegantes de Menorca.
Y quizá ese sea el verdadero encanto de esta ruta. No se trata solamente de visitar siete edificios. Es recorrer una isla siguiendo las historias de sus costas, sus naufragios, sus fareros y sus paisajes.
Porque cuando el sol empieza a esconderse detrás del Mediterráneo y un faro enciende su luz, Menorca vuelve a recordarnos por qué siempre ha sido una isla de marineros.
Cuéntanos, ¿Cuál te ha gustado más?
Autor : G.A
Actualizado: 09 09 2026
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