Cuando defender el campo se convierte en delito
Hay algo profundamente inquietante en lo que está ocurriendo en España cuando una ganadera recibe sanciones por salir a defender su trabajo. Sanciones por protestar. Sanciones por pedir poder seguir viviendo de su explotación. Sanciones por intentar proteger el alimento de todos.
Eso no es un exceso administrativo. Es un síntoma político.
Cuando el Gobierno responde con sanciones a quienes sostienen el sector primario, deja de actuar como garante del equilibrio social y empieza a comportarse como un obstáculo para su propia gente. Y eso es exactamente lo que hoy perciben miles de agricultores y ganaderos en todo el país.
No es solo Asturias. Es el campo entero.
Mientras aquí se arrancan olivares y cierran explotaciones familiares, el Estado destina millones de euros a proyectos agrícolas fuera de nuestras fronteras que competirán directamente con la producción nacional. Mientras el productor español sobrevive entre normativas, costes disparados y burocracia asfixiante, se financian modelos agrícolas en terceros países que terminan sustituyendo lo que antes producía nuestra propia tierra.
Esto no es neutralidad económica. Es una elección política.
Y esa elección tiene responsables.
Porque cuando un gobierno permite que el campo desaparezca lentamente, no está modernizando el país: está debilitándolo. Está entregando su soberanía alimentaria. Está dejando al ciudadano en manos de mercados exteriores que decidirán mañana el precio y la calidad de lo que comeremos.
@valdelmazo_oficial 😡 En Asturias, defender el campo sale caro: 601€ por carta 💸📩 Dicen que protestar es un derecho… hasta que protestan los ganaderos 🚜🐄 😡 Entonces ya no hay diálogo: hay identificación, sanción y pronto pago ⚖️🧾⏱️ ¿La diferencia entre los mineros que aplaudían ayer ⛏️👏 y los ganaderos que multan hoy 🚜❌? No es la protesta. Es quién molesta al poder 🏛️🔥 #Asturias #Ganaderos #Campo #Mercosur #SectorPrimario Les molesta que el campo todavía tenga voz. Y cuando al que protesta le llega una multa… y al que calla no le pasa nada… eso ya no es gestión […]
El problema ya no es solo agrícola. Es estratégico.
Muchos españoles observan además con preocupación el deterioro institucional y los continuos escándalos que rodean a la política nacional. En ese contexto, ver cómo se sanciona a quienes trabajan la tierra mientras se toman decisiones que perjudican al sector primario aumenta la sensación de abandono y des-protección.
El campo no pide privilegios. Pide respeto.
Y cuando quienes gobiernan responden con sanciones a quienes producen alimentos, lo que están haciendo no es gestionar un conflicto: están empujando al país hacia la dependencia.
Hoy sancionan al ganadero por protestar. Mañana el ciudadano pagará esa decisión en su mesa.
Jesús Javaloyas
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