Copa del Rey Repsol de Barcos de Época

Por Digital Menorca

La Regata de Copa del Rey Repsol de Mahón.

Un tripulante con un perfecto acento escocés imposible de entender y una pregunta que todavía no sé si debería haber contestado:

¿Quieres pasar a verlo?

Yo estaba allí, ensimismado, mirando aquel barco por fuera, tocando discretamente alguna madera y tratando de imaginar cómo debía ser navegar en semejante maravilla.

Pensé que el hombre se dirigía a otra persona, Miré a mi alrededor.

No había nadie…Se dirigía a mí.

Pues subí.

Y así fue como, sin pretenderlo, comenzó mi aventura a bordo del Altair, uno de los grandes protagonistas de la Copa del Rey Repsol de Barcos de Época de Mahón.

El Altair, Foto de Laura

 

Un barco de casi cien años

El Altair es de esos barcos que obligan a bajar la voz. No sé si por respeto o porque uno tiene la sensación de estar entrando en una catedral flotante.

Todo era madera, cobre, teka, poleas, pasillos, escaleras, portillos brillantes y acabados que parecían hechos para durar otros cien años,  lo que más impresionaba era su tamaño.

Aquello era un auténtico laberinto.

Mi nuevo mejor amigo, cuyo nombre prometí mantener en secreto, me contó que normalmente el barco navega con unos 28 tripulantes. Él, sin embargo, aquella tarde estaba solo.

Tenía un problema familiar y debía marcharse esa misma noche, por lo que se había quedado fuera de la celebración de la inauguración de la regata que disfrutaba el resto de la tripulación en la terraza de el club Marítimo de Mahón.

Y entonces empezó a contarme cosas.

El Altair no es un museo…

Porque el Altair puede parecer un museo flotante, pero no lo es.

El barco sigue navegando habitualmente como crucero privado para su propietario y su familia y también ha demostrado que sabe competir. Entre sus logros figura el triunfo en la Panerai Transat Classic.

Barco de época en regata, foto de Nico

 

Su presencia en Mahón aquella semana ni siquiera estaba inicialmente prevista.

La tripulación estaba dispersa por distintos lugares y hubo que hacer una especie de llamada de emergencia para reunir a todos los que pudieran acudir y participar en la regata.

Eso sí: esta vez en configuración de crucero y sin las velas de competición que el barco conserva en su base.

Registrado desde su botadura en Southampton y con bandera inglesa, el Altair es además un auténtico barco internacional: armador suizo, capitán español y una tripulación formada por personas de diferentes nacionalidades.

Preparativos en un barco para la regata de Maó

 

Un barco británico con alma internacional navegando por Menorca.

El objetivo de esta edición era bastante sencillo:

disfrutar del mar y de navegar a bordo de una embarcación única.

Yo, mientras me encontraba disfrutaba del escenario  y de la cervecita.

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Alguna cerveza, una gorra y un Polo…

Mi nuevo mejor amigo terminó regalándome una gorra y un polo del Altair y alguna cerveza Guinness más. Me las bebí, mas que nada porque, según él, si seguía a ese ritmo iba a perder el avión.

Aquella noche me fui a dormir soñando que era el patrón del Altair.

Yo daba órdenes. La tripulación obedecía. El viento soplaba perfecto Y el barco navegaba majestuoso hacia la victoria… que cosas…

A la mañana siguiente me puse la gorra. Me puse el polo Y regresé al puerto.

Quería seguir admirando aquel museo flotante.

Las poleas de cobre y madera, la cubierta de teka, los portillos, la carpintería…

Hasta que alguien me llamó…Llevaba exactamente el mismo polo que yo.

Y la misma gorra.

Me habló en un inglés con acento Alemán, creo!! que, para ser sincero, no fui capaz de descifrar.

Pero hubo una palabra que entendí perfectamente:

Run, run, come running, it’s very late!!

¡Corre!

 Y yo que soy tan bien mandado…

 Corrí…Y me subí sin pensar más…

Wilco navegando en una pequeña embarcación de vela frente a la costa de Menorca durante el atardecer, con el mar en calma y el logo de Digital Menorca.
Wilco disfruta de una jornada de navegación en las aguas de Menorca, reflejando el espíritu aventurero y marinero de la isla.

El pequeño detalle que nadie me había explicado

Una vez dentro del Altair comprendí que había un pequeño problema.

Bueno…En realidad, un problema bastante grande.

Yo no era tripulante del Altair, apenas sabia donde se guardaban las Guinness…

Pero ya estaba dentro, soltaron amarras…

Y nadie parecía tener tiempo para preocuparse por mi…

Así que puse en práctica una estrategia que me ha funcionado en muchas situaciones de la vida:

Moverme mucho y hablar poco.

Cuando alguien se presentaba,  yo sonreía.

Cuando alguien me señalaba algo, yo asentía.

Cuando alguien me preguntaba dónde estaba alguien, señalaba hacia un grupo.

Si pertenecía a ese grupo, señalaba hacia otro….

La estrategia funcionaba sorprendentemente bien.

Hasta que sonó la bocina…. la conozco de mi etapa en vela ligera…

Dos minutos para la salida.

Entonces pensé:

«Creo que debería confesar».

Porque una cosa es colarse en una fiesta o en una boda… y Otra es colarse en un barco de casi cien años y estar a dos minutos de salir a competir con una tripulación internacional en la regata de Copa del Rey de barcos de Época, ¡la quinta mas importante del Mundo….!

Pero, sinceramente…no era culpa mía. A mí me habían invitado a subir…

Los años pasan y la Regata cada vez mas interesante

 

¿Y qué pasó?

Hubo lío.

Por supuesto que hubo lío.

En algún momento se confundieron en la entrega de premios, y por error entregaron el tercer premio a un barco, que no éramos nosotros… de alguna manera que todavía hoy me cuesta explicar, la cosa acabó bastante mejor de lo que cualquiera podía imaginar.

El Altair Termino tercero.

Sí. Terceros!!!

Tengo el premio en mi vitrina y cada vez que lo miro me hago la misma pregunta… Ha sido un sueño o ¿Cómo demonios puede ser que una persona que empezó entrando en un barco de Vela Clásica porque un escocés le ofreció unas cervezas, termino en el podio de una de las grandes regatas de vela clásica del Mediterráneo?

La respuesta es sencilla:

Menorca es Genial!!

La Copa del Rey Repsol: cuando Mahón se convierte en un museo flotante

Y ahora que ya he confesado, más o menos…, juntando mi sueño con unas cosas y otras… mi pequeño incidente, merece la pena explicar dónde ocurrió todo.

La Copa del Rey Repsol de Barcos de Época es una de las grandes citas internacionales de la vela clásica y está organizada por el Club Marítimo de Mahón.

Nació en 2003 bajo la denominación Vela Clásica Menorca y desde entonces ha ido creciendo hasta convertirse en una cita de referencia para las grandes embarcaciones históricas. A lo largo de su trayectoria ha utilizado diferentes denominaciones vinculadas a la Copa del Rey, Vela Clásica Menorca y sus patrocinadores, manteniendo siempre el puerto de Mahón como escenario.

La edición de 2026, la número XXII, reunió 41 embarcaciones procedentes de 12 países, convirtiendo nuevamente el puerto menorquín en un auténtico museo flotante.

Y no hablamos de barcos antiguos simplemente porque tengan muchos años.

Hablamos de auténticas joyas de la ingeniería naval.

un museo flotante, joyas que Navegan

 

En esta edición participaron embarcaciones que abarcan desde el Cariad, construido en 1896, hasta diseños contemporáneos inspirados en planos históricos. Ocho barcos superaban además el siglo de vida.

Cinco mundos dentro de una misma regata

La flota se organiza en distintas categorías atendiendo a la antigüedad, el diseño y el aparejo.

Época Cangreja

Son los veleros construidos antes de 1950 que conservan el característico aparejo de vela cangreja, con sus velas de forma trapezoidal.

Son probablemente los barcos que más rápidamente transportan al espectador a otra época.

Época Bermudiana

También son embarcaciones anteriores a 1950, pero equipadas con aparejo bermudiano y sus características velas triangulares.

En 2026, por ejemplo, esta categoría reunió auténticas leyendas de la vela clásica.

Clásicos

Aquí encontramos barcos botados aproximadamente entre 1950 y 1975.

Son más jóvenes, pero no por ello menos espectaculares. Algunos se han convertido también en auténticos clásicos de la competición, como el Argos, uno de los grandes dominadores históricos de la Copa.

Espíritu de Tradición

Es quizá la categoría que mejor demuestra que la vela clásica no tiene por qué vivir únicamente del pasado.

Aquí compiten barcos modernos o modificados que mantienen las líneas, proporciones y estética de los grandes clásicos, combinando tradición y tecnología.

Más de cuarenta joyas listas para una Regata

Big Boats

Y después están ellos.

Los gigantes.

Los Big Boats.

En la normativa actual de la regata entran en esta categoría los barcos de 23 metros de eslora o más.

Aquí es donde navegaba el Altair.

Y aquí es donde uno empieza a comprender que llamar «barco grande» a semejante criatura es quedarse bastante corto.

Mahón, el escenario perfecto

Quizá la Copa del Rey Repsol no tendría el mismo significado en cualquier otro lugar.

Pero tiene lugar en el puerto de Mahón.

Su puerto natural, uno de los grandes puertos del Mediterráneo, proporciona un escenario extraordinario para contemplar estas embarcaciones tanto desde tierra como desde el mar.

Durante los días de competición, el Moll de Llevant y el entorno del Club Marítimo se transforman en un auténtico escaparate de la historia de la navegación.

Madera, cobre, velas, poleas y cascos que acumulan décadas —en algunos casos más de un siglo— de historia.

Y mientras los visitantes los contemplan como piezas de museo, sus tripulaciones hacen algo muy diferente:

Los navegan.

Ese es probablemente el mayor mérito de esta regata.

No se trata solamente de conservar barcos antiguos.

Se trata de mantener viva la cultura marítima, la artesanía naval y el conocimiento necesario para que estas máquinas sigan haciendo aquello para lo que fueron construidas:

Todos los detalles se cuidan en estos barcos

 

Que te parece este Regata? te leemos en Comentarios!! Y no te pierdas nuestra sección de Náutica.

AUTOR: G.A

ACTUALIZADO: 03 09 2026

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