Lancha vs llaüt: cuando una avería nos enseñó otra forma de navegar por Menorca
Si alguna vez te has preguntado qué es mejor, una lancha o un llaüt, esta historia puede ayudarte a descubrirlo. Lo que empezó como un día perfecto para disfrutar de una lancha rápida acabó convirtiéndose en una inesperada lección sobre la navegación tradicional en Menorca. A veces, los mejores recuerdos nacen precisamente cuando los planes cambian.
¡Este verano vamos a fundir el depósito!
Esa fue la primera frase de Carlos cuando el grupo de seis amigos confirmó la reserva de una flamante lancha de seis metros equipada con un potente motor. El plan estaba perfectamente diseñado desde hacía meses. Y nos encanta la Naútica.
Donuts hinchables.
Esquí acuático.
Wakeboard.
Música.
Velocidad.
Y un recorrido por media Menorca a golpe de acelerador. Todo lo contrario a realizar las actividades náuticas en silencio que vimos otro día.
Aquello prometía ser el día más divertido de las vacaciones.
Hasta que sonó el teléfono.
Buenos días… tenemos un pequeño problema.
Cuando alguien empieza una conversación con «tenemos un pequeño problema», todos sabemos que lo de pequeño suele ser relativo.
La lancha había sufrido una avería mecánica el día anterior y no estaría lista.
Silencio.
Las caras empezaron a cambiar.
¿Y ahora qué hacemos?
Desde la empresa de alquiler les propusieron una alternativa.
Podemos ofreceros un llaüt tradicional de ocho metros.
Al otro lado del teléfono volvió a hacerse el silencio.
¿Un… qué?
Un llaüt.
Las primeras reacciones fueron memorables.
¿Eso corre?
¿Tiene motor?
¿Y dónde enganchamos el donut?
¿No será uno de esos barcos de pescadores?
Incluso alguno llegó a preguntar muy serio:
¿Hay que remar?
El patrón, conteniendo la risa, les explicó que era un precioso llaüt menorquín de ocho metros, perfectamente equipado para pasar un magnífico día de navegación.
No era exactamente la respuesta que esperaban escuchar.
Pero como ya tenían el día libre…
Aceptaron.
El cambio de una lancha por un llaüt
Al llegar al puerto, la primera sorpresa fue descubrir el barco.
No era una lancha deportiva.
Era mucho más bonito.
La madera perfectamente barnizada.
Las líneas clásicas.
Una enorme bañera.
Muchísima sombra.
Y una cubierta que invitaba a tumbarse antes incluso de soltar amarras.
Bueno… tampoco está tan mal…
Cinco minutos después ya estaban todos haciendo fotografías.

Los primeros minutos
Acostumbrados al rugido de los motores potentes, les llamó la atención una cosa.
Podían hablar.
Sí, simplemente hablar.
No hacía falta gritar.
Tampoco había vibraciones recorriendo todo el casco.
Ni había música intentando competir con el motor.
Sólo el sonido del agua.
Y las gaviotas.
Uno de ellos comentó:
Hace años que no escuchaba el mar.
Nadie respondió.
Porque todos estaban escuchándolo también.
Adiós a las prisas
Los primeros veinte minutos fueron un pequeño ejercicio de paciencia.
¿Sólo vamos a esta velocidad?
El patrón sonrió.
Sí… y ya veréis por qué.
A seis o siete nudos el paisaje cambia completamente.
Empiezas a fijarte en los colores del agua.
En las cuevas. En las paredes de roca.
O los peces. En los olores.
En los detalles.
Ya no vas pensando en llegar.
Empiezas a disfrutar del camino.
Sin darse cuenta, dejaron de mirar el reloj.
El momento mágico
Cuando alcanzaron una pequeña cala protegida del viento, el patrón les preguntó:
¿Queréis probar una cosa?
Todos imaginaron alguna maniobra marinera complicada.
Pero simplemente apagó el motor.
Sacó una enorme vela latina cuidadosamente enrollada.
Entre todos ayudaron a izarla.
Ninguno había visto navegar un Llaüt únicamente con el viento.
La vela empezó a llenarse poco a poco.
El barco escoró apenas unos grados.
Y comenzó a deslizarse en absoluto silencio.
No había motores. Ni había humo.
Tampoco había vibraciones.
Sólo el ruido del agua rompiendo suavemente contra la proa.
Fue uno de esos momentos en los que nadie habla porque cualquier palabra estropearía la escena.
Hasta que alguien rompió el silencio.
Creo que acabamos de entender por qué la gente se enamora de estos barcos.
Una comida diferente
Cuando fondearon para comer ocurrió algo curioso.
Nadie tenía prisa por terminar.
No había que correr para llegar a otra cala.
Ni había que consumir millas.
Sólo había que planificar.
Simplemente estaban disfrutando.
La enorme estabilidad del Llaüt permitió preparar un aperitivo, comer tranquilamente, echar una siesta y bañarse durante horas.
Con la lancha ya estaríamos pensando en volver.
La sorpresa final ¿Consume menos un Llaüt que una lancha?
Al regresar al puerto llegó la última sorpresa.
El combustible.
Todos esperaban una factura importante.
Pero el depósito apenas había bajado.
Uno hizo rápidamente números.
¿Eso es todo?
El patrón sonrió.
Un llaüt de ocho metros con un motor de unos 50 CV navegando entre seis y ocho nudos consume muy poco comparado con una lancha rápida de seis metros equipada con un motor de gran potencia.
Hubo unos segundos de silencio.
Y entonces apareció la frase del día.
Con lo que hemos ahorrado en gasolina… nos vamos todos a cenar.
Lo que ninguno esperaba aprender
Aquella noche, mientras recordaban el día entre risas, alguien hizo una reflexión que resumía perfectamente la experiencia.
Esta mañana estaba enfadado porque se había roto la lancha.
Ahora doy gracias de que se rompiera.
Todos asintieron.
Porque habían descubierto que existen dos maneras muy distintas de disfrutar del mar.
La lancha es fantástica para quien busca velocidad, deportes acuáticos y recorrer muchas millas en poco tiempo. No hay duda de que tiene su público y es perfecta para determinados planes.
Pero el llaüt juega otra liga.
No pretende correr.
Pretende que dejes de hacerlo tú.
Te obliga a bajar el ritmo, a conversar, a escuchar el mar, a disfrutar del camino y, si además tiene aparejo de vela latina, te regala uno de esos momentos que permanecen en la memoria durante años.
Quizá por eso los menorquines llevan generaciones enamorados de estas embarcaciones. Porque un llaüt no solo te lleva de una cala a otra.
Te recuerda que navegar nunca consistió en llegar antes, sino en disfrutar del viaje.
Y eso, una vez que lo descubres, es difícil de olvidar.
Preguntas frecuentes:
¿Qué consume más, una lancha o un llaüt?
Una lancha rápida equipada con motores de gran potencia consume bastante más combustible que un llaüt tradicional navegando entre seis y ocho nudos.
¿Es más cómodo un llaüt?
Para pasar el día fondeado, comer a bordo o disfrutar de una cala tranquila, el llaüt ofrece una gran estabilidad y una navegación mucho más relajada.
¿Qué embarcación es mejor para recorrer Menorca?
Depende del objetivo. Si buscas velocidad y deportes acuáticos, la lancha es la mejor opción. Si prefieres descubrir la costa con calma, disfrutar del paisaje y ahorrar combustible, el llaüt es difícil de superar.
AUTOR: G.A
ACTUALIZADO: 16 de Julio 2026
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