En Son tus impuestos analizamos cómo se utilizan los recursos públicos, cuánto cuestan las decisiones de las administraciones y qué impacto tienen sobre los ciudadanos. Datos, cifras y contexto para entender a dónde va el dinero que pagamos y cómo repercute en Menorca.
Los resultados de PISA 2025 vuelven a poner sobre la mesa el estado de las competencias de los estudiantes españoles.
Pero una cosa son los datos del informe y otra sus posibles consecuencias económicas y sociales. Conviene no confundir ambas.
Qué dicen realmente los datos de PISA
PISA evalúa a estudiantes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias. No mide directamente la calidad de un sistema educativo ni predice por sí solo cómo será el futuro profesional de cada alumno.
En España, PISA 2025 registra 457 puntos en matemáticas, 451 en lectura y 477 en ciencias, por debajo de las respectivas medias de la OCDE. En matemáticas y lectura, además, los resultados han empeorado respecto a 2022.
Hay otro dato relevante: comparado con 2015, la proporción de estudiantes españoles con bajo rendimiento aumentó 11 puntos porcentuales en matemáticas y 15 puntos en lectura.
Estos son los datos. La interpretación sobre sus causas o consecuencias requiere ir más allá del propio informe PISA.
Qué puede ocurrir si las competencias siguen debilitándose
Aquí entramos en el terreno de las posibles consecuencias.
Un trabajador que tiene dificultades para comprender textos complejos, interpretar información, manejar datos o resolver problemas puede necesitar más formación adicional cuando accede al mercado laboral.
Eso no significa que todos los alumnos con resultados bajos vayan a tener problemas laborales. Tampoco permite afirmar que una determinada puntuación PISA provoque automáticamente menor productividad.
Pero sí existe una cuestión económica razonable: las empresas necesitan trabajadores capaces de aprender, adaptarse y utilizar información para resolver problemas.
El problema también puede llegar a Menorca
Menorca no vive al margen de esta cuestión.
La isla necesita profesionales para sectores como el turismo, comercio, construcción, industria, náutica, servicios profesionales y administración. Muchos de estos trabajos están incorporando progresivamente nuevas tecnologías y procedimientos.
Conclusión: si las competencias básicas de una parte de las nuevas generaciones son insuficientes, podría aumentar la necesidad de formación posterior por parte de empresas y administraciones.
No es una predicción sobre el futuro de Menorca, sino una cuestión que debería incorporarse al debate sobre cómo preparar a los jóvenes para el mercado laboral.
Baleares aporta otro dato para el debate
En PISA 2022, último ejercicio con resultados territoriales disponibles para Baleares, las puntuaciones fueron 471 puntos en matemáticas, 472 en lectura y 480 en ciencias.
Las tres quedaron por debajo de las medias españolas, aunque las diferencias no fueron estadísticamente significativas.
Por tanto, estos datos permiten conocer una situación educativa concreta, pero no permiten concluir por sí solos que Baleares tenga un determinado problema de productividad o que su futuro económico esté comprometido.

Qué relación tiene todo esto con nuestros impuestos
La conexión con “Son tus impuestos” está en el uso de los recursos públicos.
España, Baleares y los municipios destinan recursos importantes a educación. El objetivo no debería limitarse a mantener a los alumnos dentro del sistema educativo, sino conseguir que terminen su formación con competencias que les permitan continuar aprendiendo y desenvolverse autónomamente.
Conclusión: cuando los indicadores educativos empeoran, resulta razonable preguntarse si las políticas educativas están consiguiendo los resultados esperados y qué medidas pueden mejorar las competencias básicas.
Educación, productividad y sociedad
Leer correctamente, comprender un contrato, interpretar una estadística, distinguir una opinión de un hecho o entender cómo funciona una herramienta de inteligencia artificial son capacidades que afectan tanto al trabajador como al ciudadano.
PISA no demuestra que España vaya inevitablemente hacia una pérdida de productividad.
Pero sus datos sí ofrecen una señal que merece ser analizada: una sociedad tecnológicamente más compleja necesita ciudadanos capaces de comprenderla.
Para Menorca, la cuestión es especialmente relevante. La formación de los jóvenes de hoy será uno de los factores que determinarán el capital humano disponible en la isla durante las próximas décadas.
Y ahí sí existe una conclusión clara: la educación no es únicamente un gasto público; también es una inversión en las capacidades de la sociedad que tendrá que sostener la economía del futuro.
¿Y tu que opinas? Te leemos en comentarios.
AUTOR: A. Mar
ACTUALIZADO: Sábado 19 de Septiembre de 2026
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