Visitar el Castillo de San Felipe en Menorca: una historia que se vive bajo tierra
Hay lugares de Menorca que creemos conocer simplemente porque hemos pasado muchas veces cerca de ellos. El Castillo de San Felipe, en Es Castell, era para nosotros uno de esos lugares.
Sabíamos de su existencia, conocíamos parte de su importancia histórica y habíamos visto sus restos desde el exterior. Pero hasta que realizamos la visita guiada no fuimos realmente conscientes de todo lo que se esconde bajo tierra.
La experiencia dura aproximadamente dos horas y se divide en tres partes: una introducción a la historia del castillo, un primer recorrido por sus túneles subterráneos y, finalmente, la visita a los restos de la antigua fortaleza y a nuevas galerías.
Pero hay otro elemento fundamental para entender nuestra experiencia: Fernando, nuestro guía.
Su entusiasmo, sus conocimientos y la energía con la que relata cada episodio consiguen algo que no siempre ocurre en una visita histórica: dejamos de escuchar fechas y nombres para empezar a imaginar lo que sucedió exactamente en el lugar que estamos pisando.

Antes de la visita: un paseo hasta el faro
Desde nuestra sección de Ocio el primer consejo es sencillo: no lleguéis con el tiempo justo.
Antes de comenzar podemos aprovechar para dar un pequeño paseo por los alrededores y acercarnos hasta el faro.
Además de disfrutar del paisaje, hacerlo nos ayuda a comprender dónde estamos. El Castillo de San Felipe fue construido precisamente para defender la entrada al puerto de Maó, uno de los grandes puertos naturales del Mediterráneo y un enclave estratégico durante siglos.
Cuando después Fernando empieza a hablarnos de británicos, franceses, españoles, ataques y asedios, haber observado previamente la entrada del puerto permite situar mucho mejor todo lo que nos está contando.
Primera parte: entender qué fue realmente San Felipe
La visita comienza con una introducción histórica. Y es necesaria.
Hoy resulta difícil observar el terreno e imaginar las dimensiones que llegó a alcanzar esta fortificación.
Los orígenes del Castillo de San Felipe se remontan al siglo XVI. Su construcción comenzó a mediados de aquel siglo siguiendo el proyecto del ingeniero italiano Juan Bautista Calvi, con el objetivo de proteger la entrada al puerto de Maó.
Pero aquello fue solamente el principio.
Con el paso de los siglos y especialmente durante la dominación británica, San Felipe creció hasta convertirse en una enorme fortaleza y uno de los enclaves militares más importantes del Mediterráneo occidental.
Británicos, franceses y españoles se disputaron Menorca y el control de su puerto. Y es aquí donde Fernando empieza a conseguir que el escenario cambie.
Señala el terreno, sitúa las fortificaciones, explica dónde estaban las tropas y reconstruye los acontecimientos con tal entusiasmo que poco a poco empezamos a visualizar un castillo que prácticamente ha desaparecido de la superficie.
Segunda parte: bajamos a los túneles del Castillo de San Felipe
Después llega uno de los momentos más sorprendentes de la visita. Nos vamos bajo tierra.
Accedemos a un entramado de galerías excavadas bajo la fortificación. La temperatura cambia, desaparece la luz exterior y comenzamos a caminar por pasillos y estancias que nos permiten descubrir una dimensión completamente diferente de San Felipe.
Desde fuera resulta difícil imaginar lo que tenemos bajo nuestros pies.
Fernando nos va explicando para qué servían los diferentes espacios, cómo se organizaba la defensa y qué podía ocurrir allí durante los grandes asedios. Y precisamente en estos túneles es donde su manera de contar la historia cobra todavía más fuerza.
No tenemos que imaginar un escenario lejano. Estamos dentro de él.
Caminamos por los mismos espacios mientras escuchamos qué ocurrió allí hace siglos. Por momentos, la visita deja de parecer una explicación histórica para convertirse casi en un relato que estamos recorriendo físicamente.
Tercera parte: los restos del castillo y nuevas galerías
Volvemos al exterior para afrontar la tercera parte del recorrido.
Ahora visitamos los restos del antiguo Castillo de San Felipe y accedemos nuevamente a diferentes espacios y galerías subterráneas.
Aquí entendemos una de las peculiaridades de este lugar: no debemos venir esperando encontrar un gran castillo perfectamente conservado.
Buena parte de San Felipe desapareció tras su demolición. Bienvenidos a la visita de un Castillo que solo podemos imaginar.
Después del largo asedio que culminó con la rendición británica en febrero de 1782, España recuperó Menorca. Posteriormente se ordenó la demolición de la fortaleza. Tras nuevos cambios de dominio y el regreso definitivo de Menorca a España a comienzos del siglo XIX, el complejo volvió a ser inutilizado.
Por eso San Felipe hay que descubrirlo de otra manera. Tenemos que observar sus restos, comprender el terreno y, sobre todo, bajar bajo tierra.
Es allí donde todavía podemos hacernos una idea de la extraordinaria dimensión que llegó a tener esta fortaleza.
Fernando, un guía capaz de contagiar su pasión por la historia
Sería injusto hablar de nuestra visita al Castillo de San Felipe sin dedicar un espacio especial a Fernando.
Porque hay lugares extraordinarios que pueden convertirse en visitas normales si simplemente nos enumeran fechas, nombres y acontecimientos.
Y también ocurre lo contrario. Un gran guía puede hacer que un lugar cobre vida.
Fernando pertenece claramente al segundo grupo.
Se nota que conoce profundamente San Felipe, pero todavía más importante es comprobar que disfruta contando su historia. Su entusiasmo es contagioso, interactúa continuamente con el grupo y transmite una energía que consigue mantener nuestra atención durante prácticamente dos horas.
No sentimos que alguien nos estuviera dando una lección de historia.
Sentimos que alguien estaba intentando que viviéramos esa historia desde dentro.
Y lo consigue. Se nota que forma parte de los voluntarios que mantienen el Patrimonio histórico de la Mola sobre el que ya hablamos en otros artículos.
Cuando terminamos recorriendo túneles y restos intentando imaginar dónde estaban los soldados, cómo podían desarrollarse los asedios o qué estaría ocurriendo exactamente en aquel punto hace más de dos siglos, comprendemos hasta qué punto la manera de contar una historia puede cambiar completamente una visita.
¿Se puede visitar el Castillo de San Felipe con perro?
Esta fue además una de las sorpresas agradables de nuestra visita.
Podemos visitar el Castillo de San Felipe acompañados de nuestra mascota, siempre que nuestro perro sepa comportarse adecuadamente y nosotros nos responsabilicemos de él durante todo el recorrido.
Nos parece un detalle especialmente interesante para quienes buscamos planes que hacer en Menorca con perro. Eso sí, debemos utilizar el sentido común.
La visita dura aproximadamente dos horas, se realiza en grupo y parte del recorrido transcurre por galerías y espacios subterráneos. Antes de llevar a nuestra mascota debemos valorar si está acostumbrada a permanecer tranquila en este tipo de situaciones y si puede realizar el recorrido sin molestar al resto de visitantes.
La responsabilidad es nuestra.
Si nuestro perro está acostumbrado a acompañarnos, se comporta correctamente y podemos mantenerlo controlado durante toda la visita, poder descubrir San Felipe juntos es un punto muy positivo.
Nuestra recomendación: al realizar la reserva, especialmente si tenemos un perro de gran tamaño, podemos indicar que acudiremos acompañados de nuestra mascota y confirmar las condiciones vigentes.
¿Cuánto cuesta visitar el Castillo de San Felipe?
Las tarifas publicadas para la visita son:
Adultos: 9 euros.
Jubilados y mayores de 65 años: 6 euros.
Niños de 6 a 12 años: 3 euros.
La duración aproximada del recorrido es de 120 minutos y las visitas se realizan en grupos reducidos, con un aforo máximo indicado de 25 personas.
¿Cuándo se puede visitar el Castillo de San Felipe?
Hay algo importante que debemos saber antes de desplazarnos hasta allí: el Castillo de San Felipe solamente puede visitarse mediante visita guiada y con cita previa.
No funciona como otros monumentos en los que podemos llegar a cualquier hora dentro del horario de apertura, comprar nuestra entrada y recorrerlos libremente.
Las fechas y horarios disponibles dependen del calendario de visitas, por lo que debemos consultar previamente las plazas disponibles y realizar nuestra reserva.
Esto tiene también una ventaja: los grupos son reducidos y el recorrido se realiza siempre acompañado por un guía.
Recomendamos llegar unos minutos antes y, si tenemos tiempo, aprovechar para realizar previamente ese pequeño paseo por los alrededores y acercarnos hasta el faro.

¿Dónde está el Castillo de San Felipe?
El Castillo de San Felipe se encuentra en Es Castell, junto a la entrada del puerto de Maó.
Su ubicación explica precisamente su historia.
Controlar este punto significaba controlar el acceso a uno de los grandes puertos naturales del Mediterráneo, lo que convirtió esta zona de Menorca en un enclave estratégico codiciado durante siglos por diferentes potencias europeas.
Cuando estamos allí y observamos la entrada del puerto después de haber escuchado toda su historia, resulta mucho más sencillo comprender por qué tantas naciones estuvieron dispuestas a luchar por este pequeño rincón de Menorca.
¿Merece la pena visitar el Castillo de San Felipe?
Nuestra respuesta después de realizar la visita es sencilla: San Felipe es mucho más de lo que podemos imaginar observándolo desde fuera.
No vamos a encontrar un castillo monumental perfectamente conservado.
La experiencia consiste precisamente en descubrir aquello que ya no podemos ver a simple vista.
Hay que caminar sobre sus restos, entender su posición frente al puerto de Maó y, especialmente, descender a sus galerías subterráneas.
Y después está Fernando. Su pasión por San Felipe, su entusiasmo y su manera de contar cada episodio consiguieron que durante dos horas no estuviéramos simplemente visitando unas ruinas y unos túneles.
Por momentos estábamos intentando imaginar soldados avanzando por aquellas galerías, ejércitos rodeando la fortaleza y una Menorca convertida en pieza estratégica del Mediterráneo.
Llegamos pensando que íbamos a conocer el Castillo de San Felipe.
Salimos sintiendo que, durante un par de horas, habíamos vivido una pequeña parte de su historia.
AUTOR: Iván Torrijos
ACTUALIZADO: 30 de Septiembre de 2026
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