¿Sabías que…? En Menorca, detrás de muchos lugares, edificios, tradiciones y acontecimientos cotidianos se esconden historias que merecen ser contadas. En esta sección de Digital Menorca descubrimos curiosidades, personajes, hechos históricos y secretos de la isla que quizá no conocías. Porque a veces, para descubrir una Menorca sorprendente, solo hace falta mirar con un poco más de atención.
Historias que forman parte de Menorca. Datos que sorprenden. Curiosidades que merece la pena conocer.
Hoy, cuando miramos desde el puerto de Mahón hacia la zona de Es Castell, resulta difícil imaginar lo que hubo allí durante siglos.
Donde actualmente quedan restos de fortificaciones, caminos y galerías subterráneas, se levantó una de las grandes fortalezas militares del Mediterráneo occidental: el Castillo de San Felipe.
Una fortaleza que nació después de un ataque pirata, que fue ampliada por españoles y británicos, que sufrió algunos de los asedios más importantes de la historia de Menorca, que cambió varias veces de soberanía y que llegó a convertirse en un gigantesco complejo defensivo.
Pero su historia tiene un final sorprendente.
España recuperó Menorca en 1782 y, poco después, el rey Carlos III ordenó destruir el Castillo de San Felipe.
Y todavía habría una segunda demolición. Esta es su historia.
Todo comenzó con un ataque que cambió Menorca
Para entender por qué se construyó San Felipe hay que viajar hasta el siglo XVI.
En 1535, la flota del corsario otomano Jeireddín Barbarroja atacó y saqueó Mahón. El episodio demostró que Menorca estaba extraordinariamente expuesta ante una potencia naval capaz de entrar en el puerto.
La solución fue reforzar la defensa de la entrada del puerto de Mahón.
A mediados del siglo XVI comenzó a levantarse el Castillo de San Felipe siguiendo los proyectos del ingeniero italiano Juan Bautista Calvi.

La ubicación no fue casual.
El castillo se construyó en la orilla sur de la bocana del puerto, en un punto desde el que podía controlar el acceso marítimo a uno de los puertos naturales más importantes del Mediterráneo.
Las primeras obras y estudios comenzaron en la década de 1550 y la fortaleza fue evolucionando durante décadas.
Un castillo construido para resistir
El San Felipe original era una fortificación de enormes dimensiones para su época.
Tenía cuatro baluartes unidos por cuatro cortinas, rodeados por un profundo foso excavado en la roca.
Sus muros podían alcanzar un grosor extraordinario y la fortaleza estaba preparada para soportar el fuego de la artillería.
Pero había un detalle todavía más sorprendente.
Para obtener la piedra de marés utilizada en la construcción se excavaron túneles bajo la propia fortaleza.
Aquellas excavaciones terminaron formando una red de galerías que posteriormente fueron utilizadas como almacenes, refugios y vías de comunicación.
Es decir, una parte de la fortaleza que hoy conocemos estaba literalmente construida bajo tierra.
Y el castillo tuvo su primera gran prueba antes de estar terminado
En 1558, cuando la fortaleza todavía estaba evolucionando, la escuadra otomana de Pialí atacó la zona del puerto de Mahón.
Las defensas de San Felipe contribuyeron a rechazar el ataque. La fortaleza había demostrado que su posición era estratégica.
Durante los siglos siguientes, su importancia no dejó de crecer.
Los británicos convierten San Felipe en una enorme fortaleza
La historia de San Felipe está íntimamente ligada a las sucesivas dominaciones británicas de Menorca.
En el siglo XVIII, los ingenieros británicos ampliaron considerablemente las defensas existentes.
Alrededor del antiguo castillo español fueron apareciendo nuevas estructuras defensivas: revellines, contraguardias, lunetas, fosos y otras obras exteriores.

El resultado terminó adquiriendo una espectacular configuración semejante a una estrella de ocho puntas.
El antiguo castillo se había transformado en una enorme ciudadela militar. Y su importancia no era únicamente defensiva.
El puerto de Mahón era una auténtica pieza estratégica para las potencias europeas y San Felipe constituía una de sus principales llaves.
1756: Francia pone a prueba la fortaleza
En 1756, durante la Guerra de los Siete Años, Francia atacó Menorca.
Las tropas francesas desembarcaron en la isla y avanzaron hacia Mahón.
El Castillo de San Felipe se convirtió en el objetivo principal.

El asedio fue intenso.

Los franceses utilizaron las construcciones del entorno para aproximarse a la fortaleza y establecer posiciones desde las que podían atacar sus defensas.
Finalmente, la guarnición británica tuvo que capitular. Menorca pasó entonces a manos francesas.
Pero aquella conquista también dejó una historia que trascendió la isla.
El almirante británico que terminó ante un pelotón de fusilamiento
La defensa de Menorca había estado condicionada por la llegada de la flota británica que debía socorrer la fortaleza.
El almirante John Byng se enfrentó a la escuadra francesa, pero posteriormente decidió retirarse.
La caída de San Felipe provocó una enorme controversia en Gran Bretaña.
Byng fue sometido a consejo de guerra y finalmente ejecutado en 1757.
Su historia se convirtió en uno de los episodios más polémicos relacionados con la pérdida de Menorca.
1763: Menorca vuelve a los británicos
La ocupación francesa duró poco.
El Tratado de París de 1763, que puso fin a la Guerra de los Siete Años, devolvió Menorca a Gran Bretaña.
Los británicos volvieron a reforzar sus defensas. Pero San Felipe todavía tendría que enfrentarse a su mayor prueba.

1781: comienza el gran asedio español
España quería recuperar Menorca.
En agosto de 1781, una expedición franco-española desembarcó en la isla bajo el mando del duque de Crillón.

El objetivo era expulsar a los británicos. El Castillo de San Felipe volvió a convertirse en el centro de la operación.
Durante meses, las fuerzas sitiadoras fueron acercando sus posiciones y desplegando artillería.
La fortaleza fue sometida a un intenso bombardeo.
Finalmente, la situación de los defensores se hizo insostenible.
El 4 de febrero de 1782, el gobernador británico George Murray presentó las condiciones de rendición.
Menorca volvía a manos españolas.
Y aquí llega la gran paradoja
Uno podría pensar que, después de semejante esfuerzo para recuperar una fortaleza tan importante, España se dedicaría a reconstruirla y reforzarla.
Ocurrió exactamente lo contrario. Carlos III ordenó la demolición del Castillo de San Felipe.
A partir de 1782 comenzaron los trabajos para destruir buena parte de aquella gigantesca fortificación.
La decisión tenía una lógica militar dentro del contexto de la época: se consideraba que una gran fortaleza podía convertirse nuevamente en una amenaza si una potencia enemiga conseguía conquistar la isla.
Pero el resultado fue extraordinario. Una de las grandes fortalezas que habían defendido el puerto de Mahón durante más de dos siglos comenzó a desaparecer.

Pero la historia no había terminado
En 1798, durante una nueva guerra contra Gran Bretaña, los británicos volvieron a desembarcar en Menorca.
La isla volvió a cambiar de manos. Sin embargo, el Castillo de San Felipe ya no era la enorme fortaleza de décadas anteriores.
Los británicos reconstruyeron parte de las defensas, pero la antigua estructura nunca recuperó completamente su esplendor.
En 1802, el Tratado de Amiens puso fin a la nueva etapa británica y Menorca regresó definitivamente a España.
Y entonces llegó la segunda demolición.
1805: la segunda destrucción
En 1805, durante el reinado de Carlos IV, se ordenó nuevamente la demolición de lo que quedaba del Castillo de San Felipe.

Solo se conservaron las baterías consideradas necesarias para la defensa del puerto.
La gran fortaleza había dejado de existir como tal. Pero no desapareció completamente.

Lo que quedó bajo tierra
Y aquí está probablemente uno de los mayores secretos que todavía conserva San Felipe.

Aunque gran parte de la fortaleza fue destruida, sus galerías subterráneas sobrevivieron en buena medida.
Hoy pueden visitarse algunos de los restos de las obras exteriores y parte de la red de galerías recuperadas.
Bajo el paisaje actual todavía quedan huellas de aquella enorme máquina militar.
Pasadizos, espacios excavados en la roca y estructuras defensivas permiten imaginar la dimensión que llegó a tener la fortaleza.
Lo que vemos desde fuera es, en realidad, solo una pequeña parte de lo que fue San Felipe.
San Felipe también está detrás del nacimiento de Es Castell
La historia del castillo también ayuda a explicar el origen del actual municipio de Es Castell.
Junto a la fortaleza fue creciendo un núcleo de población conocido como el Raval del Castillo de San Felipe.
El problema era que aquellas casas estaban demasiado cerca de las defensas.
Desde el punto de vista militar podían convertirse en posiciones perfectas para un ejército atacante.
Por eso, durante la dominación británica, se decidió trasladar la población.
En el siglo XVIII nació así una nueva población más alejada de la fortaleza, con un trazado urbano planificado.
Los británicos la denominaron Georgetown, en honor al rey Jorge III.
Después de la recuperación española de Menorca pasó a llamarse Villa de San Carlos, nombre que acabaría evolucionando hasta el actual Es Castell.
Por eso, cuando caminamos hoy por Es Castell, estamos caminando también sobre una parte de la historia creada alrededor de aquella fortaleza.
¿Sabías que…?
El Castillo de San Felipe nació para proteger Mahón después de los ataques de las flotas otomanas.
Fue ampliado durante siglos hasta convertirse en una de las grandes fortalezas militares de Europa.
Fue español, británico, francés y nuevamente británico. Fue atacado y sitiado.
Y cuando España consiguió recuperar Menorca en 1782… el rey Carlos III ordenó destruirlo.
Después, Carlos IV volvió a ordenar su demolición en 1805.
Pero la historia no consiguió borrar completamente San Felipe.

Porque bajo las ruinas todavía permanece una parte de aquella gigantesca fortaleza.
El Castillo de San Felipe desapareció de la superficie de Menorca, pero una parte de su historia continúa bajo tierra.
CRONOLOGÍA DEL CASTILLO DE SAN FELIPE
1535 — Ataque de Barbarroja a Mahón.
Década de 1550 — Comienza la construcción de la fortaleza.
1558 — San Felipe participa en la defensa frente a la escuadra otomana de Pialí.
1708 — La fortaleza cae ante las fuerzas de la alianza favorable al archiduque Carlos.
1713 — El Tratado de Utrecht confirma la soberanía británica sobre Menorca.
1756 — Francia conquista Menorca tras el asedio del Castillo de San Felipe.
1763 — El Tratado de París devuelve Menorca a Gran Bretaña.
1781-1782 — Se produce el gran asedio franco-español.
4 de febrero de 1782 — Se rinde la guarnición británica.
1782 — Carlos III ordena la demolición de la fortaleza.
1798 — Los británicos vuelven a ocupar Menorca.
1802 — Menorca regresa definitivamente a España.
1805 — Carlos IV ordena una nueva demolición.
Hoy — Los restos exteriores y parte de las galerías subterráneas permiten descubrir lo que queda de una de las grandes fortalezas de la historia de Menorca.
Preguntas frecuentes sobre el Castillo de San Felipe de Mahón
1. ¿Cuándo se construyó el Castillo de San Felipe de Mahón?
El Castillo de San Felipe comenzó a construirse a mediados del siglo XVI, después del ataque de la flota de Barbarroja a Mahón en 1535. La fortaleza fue ampliándose y transformándose durante los siglos posteriores.
2. ¿Por qué era tan importante el Castillo de San Felipe?
El Castillo de San Felipe protegía la entrada del puerto de Mahón, uno de los puertos naturales más estratégicos del Mediterráneo. Su posición permitía controlar el acceso marítimo y defender Menorca frente a posibles ataques.
3. ¿Quiénes ocuparon el Castillo de San Felipe?
El Castillo de San Felipe estuvo bajo dominio de diferentes potencias a lo largo de su historia. Fue construido bajo soberanía española, pasó posteriormente a manos británicas, fue ocupado por Francia durante la Guerra de los Siete Años y volvió a estar bajo control británico antes de regresar definitivamente a España.
4. ¿Por qué se destruyó el Castillo de San Felipe?
Después de que España recuperara Menorca en 1782, Carlos III ordenó la demolición de buena parte de la fortaleza. Posteriormente, en 1805, durante el reinado de Carlos IV, se ordenó una nueva demolición de las estructuras que todavía quedaban. La decisión estuvo relacionada con razones estratégicas y defensivas.
5. ¿Qué queda actualmente del Castillo de San Felipe?
Aunque gran parte de la fortaleza fue demolida, todavía se conservan restos de las antiguas defensas y una importante red de galerías subterráneas excavadas en la roca. Estos restos permiten hacerse una idea de las enormes dimensiones que llegó a alcanzar el Castillo de San Felipe.
AUTOR: A. Mar
ACTUALIZADO: Lunes 28 de Septiembre de 2026
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