Tras un apasionante Mundial de 2026, que dejó para la historia la victoria de España frente a Argentina, muchos aficionados siguen comentando los goles, las grandes paradas y las decisiones arbitrales que marcaron el torneo. Precisamente, aprovechando que el fútbol vuelve a estar de actualidad, en nuestra sección Sabias que.. queremos descubrir el origen de la tarjeta amarilla y roja, una de las curiosidades más sorprendentes del deporte rey.
Las vemos cada fin de semana en los campos de Menorca, en LaLiga o en un Mundial, pero muy pocos conocen el origen de la tarjeta amarilla y roja y la increíble historia que llevó a la FIFA a cambiar para siempre las reglas del fútbol.
Cuando el fútbol no tenía tarjetas
Hoy resulta imposible imaginar un partido sin tarjetas. Una amarilla advierte al jugador y una roja significa la expulsión inmediata. Sin embargo, hasta mediados de los años sesenta este sistema simplemente no existía.
Los árbitros comunicaban sus decisiones de forma verbal y anotaban las incidencias en una libreta. El problema era evidente en los torneos internacionales: cuando el árbitro y el futbolista hablaban idiomas diferentes, podían producirse malentendidos que alteraban el desarrollo del encuentro.
Lo que hoy parece una solución sencilla nació precisamente para resolver ese problema de comunicación.
El origen de la tarjeta amarilla y roja comenzó en el Mundial de 1966
El origen de la tarjeta amarilla y roja se remonta al 23 de julio de 1966, durante los cuartos de final del Mundial disputado entre Inglaterra y Argentina en el estadio de Wembley.
Aquel partido fue uno de los más tensos del campeonato. El capitán argentino, Antonio Rattín, protestó varias decisiones del árbitro alemán Rudolf Kreitlein y pidió un intérprete para poder entender las explicaciones del colegiado.
El árbitro interpretó su actitud como una grave falta de respeto y decidió expulsarlo. Sin embargo, Rattín no entendió que debía abandonar el terreno de juego porque nadie podía comunicarle claramente la decisión.
Durante varios minutos reinó la confusión. El partido quedó detenido mientras el jugador discutía con el árbitro y con los organizadores. Finalmente abandonó el campo, no sin antes protagonizar una imagen que dio la vuelta al mundo al detenerse junto al banderín del córner británico en un gesto que alimentó todavía más la polémica.
Aquella escena dejó en evidencia que el fútbol necesitaba un lenguaje universal que cualquier persona pudiera comprender sin necesidad de hablar el mismo idioma.
Una idea brillante inspirada por un semáforo
El responsable de encontrar la solución fue Kenneth George Aston, antiguo árbitro internacional y miembro del comité arbitral de la FIFA.
Pocos días después del Mundial, mientras conducía por Londres, observó un semáforo y tuvo una idea que acabaría revolucionando el deporte.
El amarillo significaba precaución.
El rojo obligaba a detenerse.
Si todo el mundo entendía ese lenguaje en la carretera, también podría entenderlo dentro de un estadio de fútbol.
Así nació el sistema de tarjetas que hoy utilizan prácticamente todas las competiciones del planeta.
El origen de la tarjeta amarilla y roja cambió para siempre el fútbol
La FIFA adoptó la propuesta y comenzó a implantar el nuevo sistema pocos años después. Su estreno en una Copa del Mundo llegó en México 1970.
Desde entonces, cualquier jugador sabe inmediatamente cuál es la decisión arbitral sin importar el idioma que hable.
El origen de la tarjeta amarilla y roja supuso una auténtica revolución porque permitió reducir los malentendidos, mejorar la autoridad de los árbitros y ofrecer una comunicación visual inmediata tanto para los futbolistas como para los entrenadores, los aficionados y los millones de espectadores que siguen los partidos por televisión.
Pocas innovaciones han cambiado tanto un deporte con una idea aparentemente tan sencilla.

Una historia que también forma parte del fútbol en Menorca
En Menorca, el fútbol ocupa un lugar importante cada fin de semana. Campos como los de Maó, Ciutadella, Alaior, Es Castell, Sant Lluís, Ferreries o Es Mercadal reúnen a cientos de jugadores de todas las edades.
Desde el fútbol base hasta las categorías regionales, ver una tarjeta amarilla o una expulsión forma parte de cualquier jornada deportiva.
Lo curioso es que ese pequeño rectángulo de cartulina que utilizan los árbitros menorquines tiene su origen en una discusión ocurrida hace casi sesenta años durante un Mundial disputado a miles de kilómetros de la isla.
Es una de esas historias que muchos desconocen y que demuestran cómo un único episodio puede transformar para siempre un deporte seguido por miles de millones de personas.
Una curiosidad que seguimos viendo en cada partido
Conocer el origen de la tarjeta amarilla y roja permite mirar cualquier partido con otros ojos. Lo que hoy parece una norma que siempre ha existido nació realmente como respuesta a un enorme problema de comunicación entre un árbitro y un futbolista.
La próxima vez que un colegiado saque una tarjeta en un partido del CE Mercadal, la UD Mahón, el CE Alaior o cualquier otro equipo de Menorca, será fácil recordar que ese gesto tan cotidiano tiene detrás una de las historias más curiosas de los Mundiales de fútbol.
Porque, a veces, las grandes innovaciones no nacen de complejas reuniones o largos reglamentos, sino de una idea tan simple como mirar un semáforo y convertir sus colores en un lenguaje universal que hoy entiende cualquier aficionado, esté donde esté.
AUTOR: A. Mar
ACTUALIZADO: 27 julio 2026
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