Hace más de 40 años, Xavier Fernández llegó a Menorca y se enamoró de sus playas, especialmente de Fornells, donde vio crecer a sus hijos y que ahora disfruta junto a sus nietos. Aquel amor por la isla se transformó en compromiso. Hoy, como fundador de la Fundación Xafer, este profesor apasionado lidera un proyecto educativo que va mucho más allá de las notas: busca que cada niño se sienta querido, feliz y preparado para la vida. Su lema lo define todo: “Ser feliz, vivir feliz y hacer felices a los demás”.
Para la comunidad de Digital Menorca, ¿quién es Xavier Fernández y cuál ha sido tu recorrido hasta hoy?
Hola, muy buenas. Soy Xavier Fernández, máximo responsable del centro educativo Cormar, activo desde hace más de 150 años. Soy maestro de profesión, nacido en Barcelona, y disfruto enormemente participando en la educación de vuestros hijos, nuestros alumnos.
¿Qué papel juega Menorca en tu vida personal y profesional?
Menorca tiene un papel muy importante en mi vida personal. Desde hace muchísimos años disfruto de la isla junto a mi familia. Al principio veníamos a una pequeña casa en Playas de Fornells, cuando todavía no teníamos hijos. Más adelante, cuando nacieron, empezamos a venir de vacaciones y descubrieron el windsurf en una escuela muy conocida de Fornells.
Desde entonces hemos quedado completamente vinculados a la isla, especialmente en Semana Santa y durante largas temporadas de verano. Menorca es un auténtico paraíso que ofrece un patrimonio increíble: gastronomía, cultura, historia, el Camí de Cavalls, sus playas… infinidad de cosas que te llenan.
Hoy, más de 40 años después, seguimos pasando largas estancias aquí con toda la familia. Incluso mis nietos disfrutan ahora de esa misma playa y de esa misma escuela de windsurf, igual que lo hicieron mis hijos.
«…nosotros queríamos mantener viva esa gran misión educativa…»
¿Cómo nace la Fundación Xafer y qué motivación personal hubo detrás de su creación?
La Fundación Xafer nace como una ilusión personal, fruto de mi experiencia de vida, primero durante mi infancia y juventud y después ya como maestro. En aquel momento muchos centros educativos empezaban a quedarse sin personal religioso, tanto monjas como frailes. A partir de ahí surgió la necesidad de preguntarnos qué iba a pasar con esos colegios.
Casualmente, en esa época participaba en Madrid en una ponencia junto a la Conferencia Episcopal y la Confederación de Religiosos de España y Escuelas Católicas, sobre la continuidad y viabilidad de los centros educativos católicos. Fue allí donde nació la propuesta.
Entonces surgió la idea: ¿por qué no crear fundaciones seglares que pudieran recoger el testigo y dar continuidad a la historia de miles de colegios en toda España que habían pertenecido a congregaciones religiosas? Muchos centros ya habían desaparecido y nosotros queríamos mantener viva esa gran misión educativa que se ha desarrollado durante siglos.
Estáis presentes en distintos colegios concertados de España. ¿Cuáles han sido los hitos y aprendizajes clave de ese crecimiento?
El principal aprendizaje ha sido entender la enorme responsabilidad y compromiso que implica educar. Miles de familias confían en nosotros lo más valioso que tienen: sus hijos. Nuestra misión es prepararlos para un mejor futuro y acompañarlos en su camino hacia la vida adulta. Seguimos trabajando cada día con ese compromiso en distintos colegios del territorio nacional.
Tenemos muy presente la confianza que las familias depositan en nosotros cada mañana cuando dejan a sus hijos en el colegio y cada tarde cuando los recogen. Sabemos que contribuimos a construir su futuro.
¿Qué caracteriza vuestro modelo educativo y en qué se diferencia realmente de otras propuestas educativas?
La característica principal de nuestro proyecto educativo es el humanismo. Primero las personas; después vendrá todo lo demás: lo académico, lo emocional y el resto de aprendizajes.
Nuestro objetivo es preparar al niño o a la niña para su vida adulta desde una visión profundamente humana. El alumno debe sentirse querido. Primero tenemos que llegar a su corazón y después trabajar la parte cognitiva y académica.
Entendemos que es imposible que un alumno quiera aprender si no se siente querido. Ese es el eje central de nuestro proyecto educativo: primero personas, después todo lo demás.
«Todo lo que hacemos tiene un único objetivo: ayudar a las personas a descubrir y vivir la felicidad a través de la educación»
¿Qué impacto está teniendo la fundación en las familias y en el desarrollo de los alumnos?
El lema de nuestra fundación lo resume perfectamente: “Ser feliz, vivir feliz y hacer felices a los demás”.
Creemos firmemente que todo ser humano ha sido concebido para ser feliz, vivir feliz y hacer feliz a quienes le rodean. Ese es el eje transversal de todo nuestro proyecto educativo, desde las guarderías hasta los ciclos formativos de grado medio y superior presentes en distintos colegios de España.
Todo lo que hacemos tiene un único objetivo: ayudar a las personas a descubrir y vivir la felicidad a través de la educación.
En una isla como Menorca, ¿cuáles son los principales retos educativos y sus oportunidades?
El principal reto educativo es preservar la historia, la cultura, el idioma y la gastronomía de Menorca, especialmente en un mundo tan globalizado como el actual.
Para nosotros es fundamental combinar la preparación de los alumnos para un entorno internacional y global con el arraigo a la identidad menorquina. Ese equilibrio es un reto constante, pero también una gran oportunidad.
¿Hasta qué punto crecer y formarse en una isla condiciona o potencia las oportunidades de los jóvenes?
Se dan ambas circunstancias. Por un lado, crecer en una isla permite vivir en un entorno cercano, casi como una gran familia, algo muy positivo para los jóvenes.
Por otro lado, Menorca es una isla tradicionalmente turística, abierta al mundo y a distintas culturas. Eso favorece la internacionalización y la convivencia con personas de diferentes realidades.
Ambas dimensiones pueden convivir perfectamente: la cercanía de una isla y la apertura global que ofrece un entorno turístico e internacional.
«A través de la educación descubrimos herramientas, valores y recursos para vivir una vida plena»
¿Hacia dónde se dirige la Fundación Xafer y qué papel pueden jugar territorios como Menorca en ese camino?
El futuro inmediato de la Fundación Xafer es seguir creciendo. Existen muchos centros educativos católicos que necesitan continuidad y creemos que todavía hay mucho trabajo por hacer.
En Mahón queremos seguir cumpliendo nuestra misión en Cormar, consolidando el proyecto y disfrutando del camino. Nuestro objetivo es seguir construyendo desde Menorca y para Menorca.
Si tuvieras que resumir en una frase qué significa educar hoy, ¿cuál sería?
No es fácil resumirlo en una sola frase, pero volvería al lema de nuestra fundación: “Ser feliz, vivir feliz y hacer felices a los demás”.
La educación consiste en ayudar y acompañar a las personas para que puedan vivir plenamente y encontrar la felicidad. Especialmente hoy, debemos preparar a nuestros alumnos, futuros adultos, para afrontar la vida siendo felices y capaces de hacer felices a los demás.
La relación entre educación y felicidad es completamente natural. A través de la educación descubrimos herramientas, valores y recursos para vivir una vida plena.
Abierto el plazo de matriculación.
Os animamos a conocer nuestra oferta educativa, pensada siempre en vuestros hijos: hoy niños y mañana futuros adultos.
Nuestro objetivo es prepararlos para la vida, para que sean felices, vivan felices y contribuyan también a la felicidad de los demás.
Ya está abierto el proceso de admisión de alumnos en Cormar. Podéis solicitar información de forma presencial, redes sociales, a través de la página web o por teléfono.
Os invitamos a conocer Cormar, visitar nuestras instalaciones y resolver cualquier duda o inquietud. Llevamos más de 150 años educando y esperamos seguir haciéndolo en Mahón durante muchos años más.
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