Luis Mesquida: el mar como escuela de vida desde el Club Nàutic Ciutadella
Hay personas que entienden el mar como un paisaje.
Otras lo convierten en una forma de vida.
Luis Mesquida pertenece a este segundo grupo. Su día a día gira alrededor del puerto de Ciutadella, de los barcos, del viento y, sobre todo, de los niños y jóvenes que descubren en el Club Nàutic Ciutadella mucho más que un deporte.
Después de más de un siglo de historia, el club continúa siendo una de las entidades deportivas más emblemáticas de Menorca, promoviendo la vela, el piragüismo y otras disciplinas náuticas mientras mantiene vivo un vínculo histórico entre la isla y el mar.
Como director técnico, Luis no solo organiza entrenamientos o competiciones. Su trabajo consiste en formar personas.
Porque antes que regatistas, llegan niños.
Y antes que campeones, aprenden valores.
Conozcamos mejor a uno de los Protagonistas de Menorca
Una vida ligada al mar
En Menorca es difícil vivir de espaldas al mar.
Pero no todo el mundo consigue convertir esa relación en una profesión.
Luis recuerda que la náutica ha formado parte de su vida desde muy joven. Con el paso de los años esa pasión terminó convirtiéndose también en su trabajo.
Hoy dirige el área técnica del Club Nàutic Ciutadella, una institución centenaria que ha sido la puerta de entrada al deporte náutico para miles de menorquines.

Mucho más que un club
Cuando alguien piensa en un club náutico suele imaginar embarcaciones, regatas o amarres.
Sin embargo, detrás existe una realidad mucho más amplia.
El Club Nàutic Ciutadella desarrolla escuelas de vela y piragüismo, organiza competiciones, forma a nuevos navegantes y mantiene una intensa actividad social y deportiva durante todo el año. Además, ofrece formación náutica y cursos especializados que acercan el mar a personas de todas las edades.
Para Luis, ese es precisamente el verdadero valor del club.
Crear afición.
Educar.
Y mantener viva una cultura marítima que forma parte de la identidad de Menorca.
El mejor aula está sobre el agua
Hablar con Luis es descubrir que la vela no consiste únicamente en aprender a manejar un barco.
Cada entrenamiento enseña responsabilidad.
Cada maniobra exige concentración.
Cada salida al mar obliga a trabajar en equipo.
Son aprendizajes que después acompañan a los jóvenes mucho más allá del deporte.
Por eso insiste en que el objetivo nunca es únicamente conseguir medallas.
Lo realmente importante es ayudar a formar personas capaces de afrontar retos, respetar el entorno y confiar en los demás.
¿Sigue Menorca mirando al mar?
Menorca siempre ha vivido vinculada al Mediterráneo.
Sin embargo, Luis reconoce que la sociedad ha cambiado.
Las nuevas generaciones tienen hoy muchas más opciones de ocio que hace unas décadas y eso obliga a los clubes deportivos a reinventarse continuamente para despertar vocaciones.
Aun así, cree que el mar sigue teniendo un enorme poder de atracción.
Solo hace falta acercarlo a quienes todavía no lo conocen.
Rompiendo un viejo mito
Existe una idea muy extendida.
Que la vela es un deporte reservado para personas con un alto poder adquisitivo.
Luis conoce perfectamente ese prejuicio.
Y precisamente uno de sus objetivos es desmontarlo.
Explica que los clubes ofrecen escuelas y programas de iniciación que permiten a muchos niños descubrir este deporte sin necesidad de disponer de una embarcación propia.
Lo importante, asegura, es acercarse al club y conocer las posibilidades que existen.
Porque muchas veces el principal obstáculo no es económico.
Es el desconocimiento.
Un trabajo que nunca deja de aprender
Quien observa una regata suele fijarse únicamente en los deportistas.
Pero detrás existe un importante trabajo técnico.
Ser director técnico implica actualizar conocimientos constantemente, adaptarse a nuevas metodologías de entrenamiento y seguir la evolución de un deporte que cambia cada temporada.
La formación permanente forma parte del cargo.
Y también de la responsabilidad de ofrecer a los jóvenes la mejor preparación posible.
Competir desde una isla
El talento no entiende de geografía.
Pero competir sí.
Los jóvenes deportistas de Menorca deben asumir desplazamientos constantes, mayores costes y una logística mucho más compleja que quienes viven en la península.
Es un esfuerzo añadido que afecta tanto a las familias como a los clubes.
Aun así, Luis destaca que esa dificultad también fortalece el carácter de quienes deciden seguir adelante.
Cada competición fuera de la isla exige compromiso, organización y muchas horas de dedicación.
Mirando al futuro
El Club Nàutic Ciutadella acaba de superar el siglo de historia y continúa creciendo con nuevas secciones, cursos y actividades para acercar el mar a toda la sociedad. (Cn Ciutadella)
Luis mira ese futuro con optimismo.
Su deseo es que cada vez más niños descubran la náutica y que Menorca siga siendo un referente en la formación de deportistas y amantes del mar.
Porque, al final, navegar no consiste solo en llegar a un destino.
Consiste en aprender durante todo el camino.
Y pocas escuelas enseñan tanto como el Mediterráneo que rodea Menorca.
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