Marcial Pérez Jover: del niño que llegó al CD Menorca con 12 años al reconocimiento del fútbol balear
Estos días vuelven las botas, los balones y las mochilas a los campos de fútbol de Menorca.
Empieza una nueva temporada y cientos de niños y jóvenes regresan a los entrenamientos. Para ellos significa reencontrarse con sus compañeros, conocer a sus entrenadores y volver a perseguir un balón.
Pero detrás de cada entrenamiento hay muchas personas trabajando cuando las gradas están vacías.
Una de ellas es Marcial Pérez Jover. Ya lo vimos en Protagonistas de Digital Menorca.
Su historia con el Club Deportivo Menorca comenzó cuando apenas tenía 12 años. Llegó procedente del colegio La Salle para jugar al fútbol.
Lo que difícilmente podía imaginar aquel niño era que aquel club acabaría convirtiéndose en una parte fundamental de su vida.
Ha sido jugador, entrenador y director técnico. Y esta temporada comienza además con un reconocimiento especial: un premio de la Federación Balear que pone en valor su trabajo en el banquillo con el Cadete Autonómica y su labor de coordinación deportiva.
Una distinción que llega después de muchos años trabajando lejos de los focos.
Todo empezó con un niño de 12 años
La relación de Marcial con el CD Menorca no nació en un despacho.
Nació jugando.
Un entrenador lo llevó al club cuando tenía 12 años y desde entonces prácticamente no se ha separado de él.
Ese recorrido ayuda a entender su forma de dirigir.
Marcial conoce el club desde abajo porque antes de organizar entrenamientos, coordinar equipos o tomar decisiones deportivas, fue uno de esos niños que ahora ve llegar cada tarde al campo.
Y quizá por eso, cuando habla del CD Menorca, insiste una y otra vez en la misma idea:
De 120 a 415 jugadores
Hay una cifra que permite entender la transformación que Marcial ha vivido desde dentro.
Cuando comenzó la etapa de crecimiento del proyecto había aproximadamente 120 niños.
Hoy son alrededor de 415 jugadores.
Marcial ha ejercido como director técnico durante buena parte de ese proceso, pero el total se cifra en 21 años.
Pero cuando habla de ese crecimiento evita atribuírselo personalmente.
Recuerda a directivos, entrenadores y responsables que han ido pasando por el club y que ayudaron a sacarlo adelante incluso durante épocas complicadas.
Porque hubo un momento, hace aproximadamente 15 años, en el que el CD Menorca atravesaba una situación difícil.
Marcial considera que reflotar el club ha sido uno de los mayores retos de su trayectoria.
Un premio que reconoce algo más que los resultados
El inicio de esta temporada llega además con una alegría especial.
La Federación Balear ha reconocido el trabajo de Marcial después de una temporada especialmente importante con el Cadete Autonómica.
El premio tiene inevitablemente una dimensión deportiva, pero desde el propio entorno del club se ha querido destacar algo más.
Su dedicación.
Su capacidad de coordinación.
El trabajo diario.
Y los valores que intenta transmitir tanto desde el banquillo como desde su responsabilidad deportiva.
La publicación con la que se celebra el reconocimiento lo resume de una manera especialmente gráfica: “Eres el primero en llegar, el último en irte”.
Probablemente esa frase explique mejor que cualquier cargo lo que supone gestionar el fútbol base.

Cuando 415 jugadores siguen siendo una familia
¿Cómo puede un club con más de 400 jugadores continuar considerándose una pequeña familia?
Marcial asegura que intentan conocer a todos los futbolistas y mantener una filosofía en la que no existan diferencias entre categorías.
Desde iniciación hasta los equipos autonómicos y el fútbol femenino.
Todos forman parte del mismo proyecto.
«Los niños del club son el club.»
La frase aparece durante la entrevista y resume buena parte de su filosofía.
Porque el objetivo del fútbol base no puede medirse únicamente contando partidos ganados.
El hándicap de competir desde Menorca
Formar futbolistas desde una isla tiene además unas características particulares.
Marcial reconoce que los clubes menorquines parten con ciertas limitaciones frente a estructuras de Mallorca o de la Península.
La población es menor.
Los recursos son diferentes.
Y las posibilidades de competir regularmente contra determinados niveles también son más reducidas.
Por eso el CD Menorca ha buscado fórmulas para abrir oportunidades fuera de la isla.
Entre ellas aparecen colaboraciones con estructuras deportivas externas y un convenio con una universidad de Boston que puede permitir a algunos jugadores compatibilizar estudios y fútbol mediante becas en Estados Unidos.
La idea es importante: que nacer y formarse futbolísticamente en Menorca no tenga por qué limitar hasta dónde puede llegar un joven.

La fórmula de Marcial para llegar lejos
Cuando preguntamos a Marcial qué consejo daría a un niño menorquín que sueña con llegar lejos en el deporte, su respuesta se aleja bastante de las promesas de éxito.
No habla de representantes.
Ni de contratos.
Ni siquiera de ganar.
Su fórmula tiene tres ingredientes:
escuchar al entrenador, trabajar y estudiar.
Para Marcial, la formación académica continúa siendo fundamental aunque un joven tenga condiciones deportivas. A ella suma disciplina, entrenamiento y capacidad para escuchar.
Es una respuesta especialmente apropiada ahora.
Porque durante estas semanas muchos niños de Menorca empiezan otra temporada imaginando goles, victorias y quizá algún día llegar al fútbol profesional.
Pero antes de todo eso están los entrenamientos de cada tarde.

Otra temporada vuelve a empezar
Los más pequeños probablemente no piensen en las décadas de historia que hay detrás del escudo cuando vuelvan al campo estos días.
Y seguramente tampoco sepan cuántas horas hacen falta para conseguir que cientos de jugadores tengan entrenador, equipo, categoría y un lugar donde entrenar.
Ellos solamente quieren jugar.
Y probablemente sea exactamente como debe ser.
Marcial llegó al CD Menorca siendo uno de esos niños.
Tenía 12 años.
Décadas después sigue allí ayudando a que otros puedan recorrer su propio camino.
El reciente reconocimiento de la Federación Balear premia una temporada deportiva, pero también sirve para poner nombre a un trabajo mucho menos visible: el de quienes dedican años a construir deporte base en Menorca.
Porque los resultados pasan.
Las temporadas terminan.
Pero los niños que han crecido dentro de un club se llevan algo que permanece mucho más tiempo.
Y ese quizá sea el verdadero éxito.
Tu opinión es importante, te leemos en comentarios.
AUTOR: Iván Torrijos
ACTUALIZADO: 29 de Agosto de 2026
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